Meditación
La meditación es un proceso mediante el cual los practicantes aprenden a cultivar su mente y cualidades internas. La meditación es una categoría muy amplia, porque existen muchos tipos de meditación, del mismo modo que hay muchos tipos de deportes. Así como “deporte” incluye disciplinas muy distintas —correr, nadar, etc.—, el término meditación abarca prácticas diversas con objetivos, métodos y enfoques diferentes. Hay meditaciones para concentrar la mente, para generar estados mentales positivos, para ser más conscientes, para entender algo más profundamente, etc.
La palabra para meditación en el lenguaje tibetano, gom (sgoms), significa "familiarizarse". La familiarización se logra ya sea por medio de la meditación de la concentración en un solo objeto en particular (shamata o shiné) o por medio de la meditación analítica. De los dos métodos, establecer familiaridad por medio del análisis es m ás efectivo para crear cambios profundos en estados mentales.


Dentro de una misma sesión, debemos tratar de combinar la práctica de la meditación analítica con la meditación unipuntualizada. La comprensión del tema, a la que llegamos por medio del análisis, debe ser la base sobre la que cultivamos la meditación unipuntualizada. Por ejemplo, si estamos trabajando sobre el tema de nuestro preciado renacimiento humano, debemos examinar las razones por las que es un preciado renacimiento, sus beneficios, cómo se adquiere y cómo se pierde, etc. Una vez hecho este análisis, llegamos a la certeza de que somos afortunados al contar con este tipo de renacimiento, que es tan difícil de encontrar y se pierde fácilmente. Con base en esto, aplicamos la concentración unipuntualizada utilizando ese estado de la mente como nuestro objeto de concentración.
Consejos para practicar la meditación

Elige tu lugar y tu momento para meditar
El lugar y el momento en el que vas a meditar están muy relacionados. Escoge un momento del día en que el espacio que prefieras te transmita calma y esté en silencio. Las primeras horas del día, cuando los rayos del sol despuntan, son ideales, así como las últimas horas de la jornada. Realmente practicar meditación es positivo en cualquier momento del día:
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Medita al comenzar el día para asumir tus tareas y responsabilidades con mayor energía y disposición para la acción.
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Medita al final de tu día para poder relajarte y liberarte de las tensiones acumuladas.

Encuentra una postura cómoda
La postura ideal para realizar la meditación es la postura vajra: sentándote con las piernas cruzadas. Si por algún motivo no puedes realizar esta postura, no hay problema ya que además de sentarte en un cojín, puedes meditar sentándote en una silla, acostándote, de pie, incluso caminando. Intenta que la espalda esté erguida y que no tengas ningún tipo de dificultad para respirar. Si puedes, posa las palmas de tus manos sobre tus rodillas o muslos, equilibra tus hombros, baja la mirada e inclina el mentón levemente hacia abajo.

Respira
Las respiraciones, al inicio de tu sesión de meditación, serán largas y profundas. Después, dejarás que la respiración fluya naturalmente. Intenta no controlarla, solo observa cómo respiras. Si llegan pensamientos a tu mente, deja que se muevan solos, sin rechazarlos o apegarte a ellos: si los ignoras, se irán. Además de concentrarnos en la respiración, y como herramienta para ser capaces de dejar los pensamientos pasar de largo y no poner el foco en ellos, podemos usar mantras.
Para llevar una vida sana no solo tenemos que cuidar de nuestro cuerpo sino también de nuestra mente y estado interior. La meditación puede llenarnos de energía y vitalidad. ¿Te animas a probar?
Fuentes: blog.zespri.eu/es; El sendero de la meditación, por Yangsi Rinpoche